Capacidad de ponerse en el lugar del otro

Ensayo sobre cómo ponerse en el lugar de otra persona

Todavía recuerdo la vez que intenté consolar a una de mis mejores amigas cuando murió su padre. Como yo había perdido a mis propios padres años antes, pensé que entendía su dolor. Pero, cuando le ofrecí mi simpatía, se resistió. La muerte de su padre había sido trascendental, llena de amor y conexión familiar. No sintió dolor; se sintió en paz.

Tratar de ver de dónde viene otra persona suele ser la clave de la empatía. Si nos imaginamos en su lugar, se piensa que podremos predecir sus sentimientos y su comportamiento, tendiendo un puente entre el yo y el otro. Esto se considera una habilidad -a veces llamada “teoría de la mente”- que comienza en la infancia y se desarrolla a lo largo de la vida, ayudándonos a desenvolvernos con soltura en las situaciones sociales.

Pero un estudio publicado recientemente sugiere que intentar adoptar otra perspectiva puede ser menos beneficioso de lo que pensamos, al menos cuando se trata de comprender realmente a otra persona. ¿La alternativa? Preguntas y respuestas directas. Si la gente no puede leer la mente de los demás, entonces tenemos que usar nuestras palabras.

Ponerse en la situación de otra persona es

La empatía es la capacidad de comprender o sentir lo que experimenta otra persona desde su marco de referencia, es decir, la capacidad de ponerse en la situación de otra persona[1]. Las definiciones de empatía abarcan una amplia gama de procesos sociales, cognitivos y emocionales que tienen que ver principalmente con la comprensión de los demás (y de las emociones de los demás en particular). Los tipos de empatía incluyen la empatía cognitiva, la empatía emocional (o afectiva), la somática y la espiritual[2][3][4].

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Desde su introducción en la lengua inglesa, la empatía ha tenido una amplia gama de definiciones (a veces contradictorias) tanto entre los investigadores como entre los legos[11][12][13] Las definiciones de empatía abarcan una amplia gama de fenómenos, entre los que se incluyen el cuidado de otras personas y el deseo de ayudarlas; la experimentación de emociones que coinciden con las de otra persona; el discernimiento de lo que otra persona está pensando o sintiendo[14]; y la disminución de las diferencias entre el yo y el otro[15]. Según Martin Hoffman todos nacen con la capacidad de sentir empatía[16].

Póngase en el lugar de otra persona empatía

El término “empatía” se utiliza para describir una amplia gama de experiencias. Los investigadores de las emociones suelen definir la empatía como la capacidad de percibir las emociones de otras personas, junto con la capacidad de imaginar lo que otra persona puede estar pensando o sintiendo.

Los investigadores contemporáneos suelen diferenciar entre dos tipos de empatía: la “empatía afectiva” se refiere a las sensaciones y sentimientos que tenemos en respuesta a las emociones de los demás; esto puede incluir reflejar lo que esa persona está sintiendo, o simplemente sentirse estresado cuando detectamos el miedo o la ansiedad de otra persona. La “empatía cognitiva”, a veces llamada “toma de perspectiva”, se refiere a nuestra capacidad para identificar y comprender las emociones de otras personas. Los estudios sugieren que las personas con trastornos del espectro autista tienen dificultades para empatizar.

La empatía parece tener raíces profundas en nuestros cerebros y cuerpos, y en nuestra historia evolutiva. Se han observado formas elementales de empatía en nuestros parientes primates, en perros e incluso en ratas. La empatía se ha asociado a dos vías diferentes en el cerebro, y los científicos han especulado con que algunos aspectos de la empatía pueden estar relacionados con las neuronas espejo, células del cerebro que se disparan cuando observamos a otra persona realizar una acción de forma muy parecida a como se dispararían si nosotros mismos realizáramos esa acción. La investigación también ha descubierto pruebas de una base genética de la empatía, aunque los estudios sugieren que las personas pueden potenciar (o restringir) sus capacidades empáticas naturales.

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Ser capaz de ponerse en el lugar de otro es importante en esta ciencia social

Cuando un avión no tripulado está frente a nosotros, tenemos que pulsar a la izquierda para ir a la derecha, así que entramos en una discusión sobre cómo tenemos que imaginarnos en el “asiento del piloto” para que nuestra memoria muscular reaccione y se mueva en la dirección correcta. No parece que sea “ponerse en el lugar de otro”, ya que parece más específico o relevante para la conciencia espacial. ¿Hay alguna palabra o frase para esto?

Edición: No estoy buscando sinónimos de perspectiva, punto de vista, ni nada parecido. Estoy buscando el nombre de la habilidad para hacerlo. Por ejemplo, “conciencia espacial” abarca la capacidad de ser consciente de uno mismo en el entorno. Estoy buscando algo que cubra cualquier punto de referencia externo o perspectiva.

Desgraciadamente, es una frase un poco equívoca, sobre todo porque cambiar también se utiliza en referencia literal a un cambio de modalidades y a cualquier mero movimiento, entre otras interpretaciones también. Un ejemplo es que, metafóricamente, esta combinación de palabras se utiliza a menudo para cambiar la “perspectiva personal” de diversas maneras con el fin de sentirse mejor sobre las cosas y resolver los problemas, como se puede ver en la etiqueta de la página web del Huffington Post..