¿Cómo se manifiesta un cerebro con ansiedad?

Ansiedad depresión daño cerebral

Si 2.600 millones de personas padecen una enfermedad, se podría pensar que todos estaríamos más familiarizados con ella. Después de todo, esa cifra representa el 33,7% de la población mundial. También representa la parte de esa población que en algún momento experimentará un trastorno de ansiedad, según los Institutos Nacionales de la Salud. Para esos miles de millones, la experiencia de la ansiedad clínica puede ir desde una inquietud persistente, distracción y una especie de apretón de todo el cuerpo, hasta la crisis paralizante de un ataque de pánico en toda regla. Todo ello es muy desagradable; todo ello es un estado del que se intenta escapar, lo que normalmente sólo lo empeora. Pero todo ello, afortunadamente, es diagnosticable, controlable y, en última instancia, tratable. La clave está en reconocer si su ansiedad alcanza el nivel de una condición clínica, y si lo hace, qué hacer al respecto.

La ansiedad es una cuestión de grado. Una cosa es estar nervioso antes de un examen o una presentación importante, o preocuparse por la salud cuando una epidemia aparece en las noticias. Y si tienes una sensibilidad especial -volar, los dentistas, trabajar en la sala en una fiesta multitudinaria- vas a estar tenso cuando se acerque una de esas situaciones. Sin embargo, si la tensión te consume el día, si te desplaza de otros pensamientos o si el dolor psíquico pasa de preocupante a grave, eso es otra cosa.

Qué es la ansiedad

“Las llamamos células de ansiedad porque sólo se disparan cuando los animales se encuentran en lugares que les resultan innatamente aterradores”, dice Hen. “Para un ratón, eso es un área abierta donde están más expuestos a los depredadores, o una plataforma elevada”.

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Aunque se han identificado muchas otras células en el cerebro que desempeñan un papel en la ansiedad, las células encontradas en este estudio son las primeras conocidas que representan el estado de ansiedad, independientemente del tipo de entorno que provoque la emoción.

“Esto es emocionante porque representa una vía directa y rápida en el cerebro que permite a los animales responder a los lugares que provocan ansiedad sin necesidad de pasar por regiones cerebrales de orden superior”, dice el doctor Mazen Kheirbek, profesor adjunto de psiquiatría en la UCSF y el otro investigador principal del estudio.

La ansiedad es normal y fundamental para la seguridad de los animales. La ansiedad es una respuesta emocional a una amenaza lejana: estar en un entorno que expone al animal a los depredadores, por ejemplo. La apuesta segura es evitar esos entornos, por lo que la ansiedad provoca comportamientos de evitación.

Reconexión del cerebro ansioso

Era su tercera visita a urgencias en dos días. Estaba en casa viendo la televisión cuando, de repente, se le aceleró el corazón, sintió que se le ruborizaba la cara, le hormigueaban las manos y le costaba recuperar el aliento. Estaba asustada, porque sentía que se estaba muriendo. Empezó a llorar incontroladamente, lo que dificultaba aún más su respiración. Estaba frustrada con el servicio de urgencias, porque consideraban que, siendo una joven sana de 20 años que se había sometido a un exhaustivo examen médico hace dos días, no estaba sufriendo un ataque al corazón, sino más bien un ataque de ansiedad.

El escenario anterior no es infrecuente, especialmente la frustración en la que una persona puede sentir que los médicos no la toman en serio o le dicen que “todo está en su cabeza”. En cierto modo, no están del todo equivocados, ya que todo está en la cabeza. He aquí la razón.

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Todos experimentamos algo de ansiedad en diferentes periodos de tiempo. Es la forma que tiene el cerebro de prepararnos para afrontar o escapar de un peligro, o para hacer frente a situaciones estresantes. Por ejemplo, la ansiedad antes de los exámenes puede hacer que uno estudie más y, por lo tanto, que haga un buen examen. Sin embargo, a veces, la ansiedad puede ser muy grave o exagerada en relación con la situación real. Esto puede llevar a sensaciones físicas intensas, pensamientos ansiosos, preocupaciones y comportamientos de evitación hasta el punto de afectar a la propia vida. Un ejemplo sería faltar a clase el día de un examen porque se está muy ansioso o tener un ataque de pánico hasta el punto de no poder hacer un examen.

¿Puede la ansiedad provocar enfermedades?

ResumenLa ansiedad es un estado mental caracterizado por una intensa sensación de tensión, preocupación o aprensión, relativa a algo adverso que podría ocurrir en el futuro. Los investigadores diferencian los aspectos de la ansiedad en estado y rasgo, definidos respectivamente como una reacción más transitoria ante una situación adversa, y como un atributo de la personalidad más estable en la vivencia de los acontecimientos. Todavía no está claro si las características estructurales y funcionales del cerebro pueden distinguir estos aspectos de la ansiedad. Para estudiar esto, evaluamos a 42 participantes sanos con el Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo y luego investigamos con IRM para caracterizar la covarianza de la materia gris estructural y la conectividad funcional en estado de reposo (rs-FC). Encontramos varias diferencias en los patrones estructurales-funcionales entre los tipos de ansiedad: (1) la ansiedad de rasgo se asoció tanto a la covarianza estructural de la Red de Modo por Defecto (DMN), con un aumento en los nodos dorsales y una disminución en su parte ventral, como a la rs-FC de la DMN dentro de las regiones frontales; (2) la ansiedad de estado, en cambio, se relacionó ampliamente con la rs-FC de la Red de Saliencia y de la DMN, específicamente en sus nodos ventrales, pero no se asoció con ningún patrón estructural. En conclusión, nuestro estudio proporciona pruebas de una distinción neuroanatómica y funcional entre la ansiedad de estado y la de rasgo. Estas características neurales pueden ser marcadores adicionales en futuros estudios que evalúen el diagnóstico temprano o los efectos del tratamiento.

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