Culpar a los demas

Por qué todo el mundo me culpa de todo

Culpar es el acto de censurar, responsabilizar, hacer declaraciones negativas sobre un individuo o grupo de que sus acciones o inacción son social o moralmente irresponsables, lo contrario de alabar. Cuando alguien es moralmente responsable de hacer algo malo, su acción es censurable. Por el contrario, cuando alguien es moralmente responsable de hacer algo bien, podemos decir que su acción es digna de elogio. Hay otros sentidos de la alabanza y la culpa que no son éticamente relevantes. Uno puede alabar el buen sentido de la vestimenta de alguien, y culpar a su propio sentido del estilo por su propio sentido de la vestimenta.

La culpa parece estar relacionada con la actividad cerebral en la unión temporoparietal (TPJ)[1]. Se ha descubierto que la amígdala[2] contribuye cuando culpamos a otros, pero no cuando respondemos a sus acciones positivas[3].

Los seres humanos -consciente e inconscientemente- emiten constantemente juicios sobre otras personas. Los criterios psicológicos para juzgar a los demás pueden estar parcialmente arraigados,[cita requerida] negativos y rígidos que indican cierto grado de grandiosidad[cita requerida].

Citas para culpar a otros

“No puedo equivocarme todo el tiempo”, se lamenta una mujer que necesita asesoramiento para su problemática relación. Tras indagar un poco, descubro que su pareja es controlador y que culpar a los demás es una de las tácticas que utiliza contra ella.

Si ella no está de acuerdo con él, él toma represalias con ira o con un tratamiento de silencio que puede durar días. Si ella asume la culpa aunque no sea su culpa, se siente mal consigo misma y se aleja de su pareja. A menudo está confundida sobre quién tiene la culpa.

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La mujer aún no se ha dado cuenta de que la culpabilización crónica de la víctima es un síntoma clave de la incapacidad de su pareja para tener una relación interpersonal sana. Su comportamiento es un obstáculo para una conexión emocional más profunda en su relación.

Los culpables suelen tener una frágil imagen de sí mismos que debe ser alimentada constantemente con sentimientos de poder y éxito. Asumir la culpa, aunque sea por un simple acto, se nutre de sus dolorosos sentimientos de inadecuación. Deben evitar la vergüenza y la humillación personal a toda costa.

También pueden tener dificultades con la intimidad emocional, por lo que sus mentes inconscientes impulsan comportamientos que sabotean la relación en lugar de enfrentarse a un posible rechazo. Es difícil sentirse cerca de alguien que juzga constantemente. Las víctimas de las culpas crónicas de sus parejas están preocupadas por los sentimientos de vergüenza y por defenderse.

El narcisista culpa a los demás

Culpar -el fino arte de responsabilizar a otros de todas las cosas difíciles que nos suceden- es algo que nuestra sociedad moderna parece apoyar como perfectamente aceptable. Los programas de telerrealidad nos obligan a ver escenas en las que un personaje culpa a otro, y los periódicos están repletos de historias sobre cómo hay que culpar de todos los problemas de la sociedad a los políticos o a los terroristas y no hay nada que podamos hacer.

La psicología habla del “sesgo de autoservicio”, y los investigadores descubren que muchos de nosotros nos atribuimos el mérito si las cosas van bien en la vida, pero echamos la culpa a las circunstancias cuando las cosas van mal.

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Por ejemplo, imagine que se presenta a un examen de conducir. Si acabas de aprobar, lo más probable es que te atribuyas una razón interna: he estudiado mucho, de hecho soy un buen conductor por naturaleza. Pero si acabas de suspender el mismo examen, de repente aparece una razón externa -el tiempo era malo, no era el coche que suelo conducir, no he dormido lo suficiente-.

Pero culpar a las circunstancias es una cosa. Culpar a las personas, especialmente a las cercanas, cuando las cosas no van bien es otra. Y puede tener un efecto muy perjudicial en nuestras relaciones, familias y carreras.

Culpar al narcisista cambiante

Puede pensar que al culpar a los demás, se acabó. La pelota está fuera de tu campo y está en el otro lado. Puede que te engañes a ti mismo pensando que es así. Lamentablemente, al culpar a los demás, estás complicando las cosas. Esto se vuelve en tu contra.

La amistad es una relación que tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Haces amigos y mantienes amistades por el valor que añaden a tu vida. Sin embargo, a veces tus acciones bien intencionadas pueden tener resultados desfavorables. Esto puede dar lugar a que tu amigo te culpe.

En la mayoría de nosotros, la tendencia a culpar a los demás se desarrolla en la infancia al observar a las personas que nos rodean. Cuando empezaste a hacerla parte de tu comportamiento, viste la inmensa ventaja que te ofrece. Esto cimentó su lugar en tu mente.

Una vez que te das cuenta de la tontería y la negatividad que supone culpar a los demás de tus errores, es posible que quieras dejar de hacerlo, pero te encuentras en una posición impotente. Con el enfoque estratégico correcto, puedes deshacerte de este sucio hábito. Todo lo que necesitas es fuerza de voluntad y el deseo de hacer lo correcto.

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