La tristeza es una emoción o un sentimiento

Cuántas emociones hay

Las emociones se confunden a menudo con los sentimientos y los estados de ánimo, pero los tres términos no son intercambiables. Según la Asociación Americana de Psicología (APA), la emoción se define como “un patrón de reacción complejo, que implica elementos experienciales, conductuales y fisiológicos”. Las emociones son la forma en que los individuos se enfrentan a asuntos o situaciones que consideran personalmente significativos. Las experiencias emocionales tienen tres componentes: una experiencia subjetiva, una respuesta fisiológica y una respuesta conductual o expresiva.

Los sentimientos surgen de una experiencia emocional. Como la persona es consciente de la experiencia, ésta se clasifica en la misma categoría que el hambre o el dolor. Un sentimiento es el resultado de una emoción y puede estar influenciado por recuerdos, creencias y otros factores.

La APA describe un estado de ánimo como “cualquier estado emocional de corta duración, normalmente de baja intensidad”. Los estados de ánimo se diferencian de las emociones porque carecen de estímulos y no tienen un punto de partida claro. Por ejemplo, los insultos pueden desencadenar la emoción de la ira, mientras que un estado de ánimo de ira puede surgir sin causa aparente.

Emociones frente a sentimientos

La tristeza es una emoción que suele caracterizarse por una gran cantidad de sentimientos que la acompañan, como la pérdida, la decepción, el desinterés, el bajo estado de ánimo, la impotencia y la desesperanza. Las causas y la percepción de la tristeza pueden variar según las culturas, ya que las ideas de pérdida y las expectativas de uno mismo y de los demás difieren ligeramente de una cultura a otra. Aunque sus causas varían, los síntomas de la tristeza suelen ser los mismos de un individuo a otro, e incluyen un estado de ánimo bajo, letargo, retraimiento social, períodos de llanto y distracción.

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Es habitual juzgar o etiquetar una determinada emoción como positiva o negativa. La felicidad, por ejemplo, suele considerarse una emoción positiva. Del mismo modo, la tristeza suele percibirse como una emoción negativa. La ira suele considerarse una emoción insana. El hecho es que todas estas emociones desempeñan un papel en nuestro funcionamiento personal y social, por lo que todas son válidas y no es necesario juzgarlas positiva o negativamente.

Al igual que todas las emociones básicas esbozadas por Paul Eckman en los años 70[1], puede decirse que la tristeza tiene una función adaptativa. Cuando una persona experimenta la tristeza, se centra en el acontecimiento o la circunstancia que causó ese sentimiento en primer lugar. Por lo tanto, actúa como una herramienta de motivación para evitar ese evento o circunstancia en el futuro. Otro propósito de la tristeza es el fortalecimiento de los vínculos sociales. La tristeza visible en una persona puede evocar sentimientos de empatía y adquirir apoyo de los demás, fortaleciendo así los vínculos. Todo lo que sirva para fomentar y reforzar los vínculos sociales puede considerarse una ventaja evolutiva. Los humanos somos mamíferos relacionales, lo que significa que obtenemos nuestro sentido y propósito de la conexión con los demás.

Emociones básicas

Se investigó si la tristeza provocada por dos situaciones diferentes -la pérdida de alguien (pérdida) y el fracaso en la consecución de un objetivo (fracaso)- tenía respuestas fisiológicas diferentes. Setenta y cuatro participantes fueron asignados aleatoriamente a una de las tres condiciones (pérdida, fracaso y neutral). Las respuestas fisiológicas se registraron durante una tarea de imaginería diseñada para evocar la tristeza. Los resultados de las características en las calificaciones subjetivas indicaron que la tristeza evocada por la pérdida sólo se asoció con palabras expresivas relacionadas con las lágrimas. En cuanto a los resultados de las medidas fisiológicas, los niveles de conductancia de la piel (SCL) aumentaron durante la tarea de imaginería en todas las condiciones y difirieron entre las condiciones durante la tarea posterior. En la condición de pérdida, el restablecimiento del nivel de referencia tardó más tiempo, mientras que en el fracaso el SCL disminuyó bruscamente hasta el nivel de referencia. Además, los índices de lágrimas se correlacionaron con las presiones sanguíneas en la condición de pérdida, mientras que la intensidad de la tristeza se correlacionó con las presiones sanguíneas en la condición de fracaso. Estos resultados sugieren que la tristeza incluye al menos dos subtipos que producen respuestas diferentes en las calificaciones subjetivas y en las medidas fisiológicas.

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Sentirse triste

Hay muchos tipos de emociones que influyen en nuestra forma de vivir y de relacionarnos con los demás. A veces, puede parecer que estamos gobernados por estas emociones. Las decisiones que tomamos, las acciones que realizamos y las percepciones que tenemos están influidas por las emociones que experimentamos en cada momento.

En los años 70, el psicólogo Paul Eckman identificó seis emociones básicas que, según él, se experimentan de forma universal en todas las culturas humanas. Las emociones que identificó fueron la felicidad, la tristeza, el asco, el miedo, la sorpresa y la ira. Más tarde amplió su lista de emociones básicas para incluir cosas como el orgullo, la vergüenza, el bochorno y la excitación.

El psicólogo Robert Plutchik propuso una “rueda de emociones” que funcionaba de forma parecida a la rueda de colores. Las emociones pueden combinarse para formar diferentes sentimientos, al igual que los colores pueden mezclarse para crear otras tonalidades.

Según esta teoría, las emociones más básicas actúan como bloques de construcción. Las emociones más complejas, a veces mezcladas, son mezclas de estas más básicas. Por ejemplo, emociones básicas como la alegría y la confianza pueden combinarse para crear el amor.