Lo importante no es tener fracasos sino saberlos superar

Cómo no tener miedo al fracaso

Hace años, ese habría sido el final de la historia: Me habría escabullido del escenario y habría devuelto el dinero. Pero en lugar de eso, me puse la mano sobre el corazón y me recordé a mí misma que no estaba sola. Me hablé a mí mismo como lo haría con mi amigo más cercano. ¿Cómo sabía que debía hacer esto? En parte, porque me he pasado la última década enseñando a los alumnos la capacidad de recuperación ante el fracaso.

Resulta que aprender a fracasar es una habilidad como cualquier otra. Lo que significa que requiere práctica. He aquí cómo abordar un contratiempo para que -parafraseando a Cardi B- cuando te derriben nueve veces, puedas levantarte diez.El manual de la mujer trabajadoraEl lugar de trabajo aún no es igual. Aquí se explica cómo esquivar las minas terrestres, luchar contra los prejuicios y no quemarse en el proceso (o levantarse del suelo si lo haces).Ver la serie¿Qué es lo peor que puede pasar?Después de bombardear ese discurso, mi primer instinto fue culparme a mí misma. ¿Cómo pude dejar que los nervios se apoderaran de mí? Esto es típico de las mujeres que se enfrentan a contratiempos, según las investigaciones. Cuando una mujer mete la pata, es probable que cuestione sus capacidades o habilidades. Pero cuando un hombre mete la pata, suele señalar los factores externos que han contribuido al error, como una sala calurosa, un teléfono que suena entre el público o un sistema de sonido deficiente.

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Citas sobre el miedo al fracaso

El fracaso está ligado a sentimientos y emociones como la tristeza, la ansiedad, el estrés, la rabia, etc. Esos sentimientos son increíblemente incómodos para cualquier persona y hará cualquier cosa para deshacerse de ellos. Sin embargo, la verdad es que esos sentimientos y emociones te ayudarán a trabajar más duro para encontrar soluciones diferentes y mejores para que puedas mejorar la próxima vez. Adelante, abraza esos sentimientos y emociones, ¡evitarlos puede conducir a mecanismos de afrontamiento poco saludables!

Mucha gente cree que el fracaso define quién eres y tu futuro; ¡esa afirmación no es cierta en absoluto! La verdad es que el fracaso es lo que te ocurre, no lo que eres tú. Todos fracasamos en la vida en diferentes aspectos, por ejemplo, en las experiencias laborales, en la vida amorosa, en el acceso a la universidad y en otras cosas. No tienes que dejar que tus fracasos te definan, eso es completamente opcional.

Aprender del fracaso es uno de los mayores retos y lecciones que tendrás en tu vida. Entender lo que hiciste mal te ayudará a mentalizarte más que nunca y a establecer metas específicas con estrategias asombrosas. Fallas y aprendes. Te caes y te vuelves a levantar. Te recuperas, te preparas para levantarte y logras tus objetivos.

Ser un fracaso

La gente se culpa rápidamente del fracaso. Pero no hacer algo porque tienes miedo de empezar no te va a ayudar a crecer. Aquí tienes cuatro estrategias que te ayudarán a superar el obstáculo. Empieza por redefinir lo que significa el fracaso para ti. Si defines el fracaso como la discrepancia entre lo que esperas conseguir (como obtener una oferta de trabajo) y lo que podrías conseguir (aprender de la experiencia), puedes centrarte en lo que has aprendido, lo que te ayuda a recalibrar para futuros retos. También es importante establecer objetivos de aproximación en lugar de objetivos de evitación: céntrate en lo que quieres conseguir en lugar de lo que quieres evitar. Crear una “lista de miedos” también puede ayudar. Se trata de una lista de lo que puede no ocurrir como resultado de tu miedo: el coste de la inacción. Y por último, céntrate en aprender. Las fichas no siempre van a caer donde tú quieres, pero si esperas esa realidad antes de un evento, puedes estar preparado para sacar el máximo valor de cualquier resultado.

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Un cliente (al que llamaré “Alex”) me pidió que le ayudara a preparar una entrevista para un puesto de director general en una empresa emergente. Era la primera vez que se entrevistaba para el nivel C, y cuando nos reunimos, estaba visiblemente agitado. Le pregunté qué le pasaba, y me explicó que se sentía “paralizado” por el miedo a fracasar en la reunión de alto riesgo.

Cómo superar el miedo al fracaso

Millones de personas padecen una enfermedad debilitante. Los síntomas físicos incluyen un aumento del ritmo cardíaco, mareos, dificultad para respirar, temblores y opresión en el pecho. Los síntomas emocionales incluyen sensación de impotencia, ansiedad, pánico intenso y miedo. Se llama atiquifobia, pero la mayoría de la gente la conoce como “miedo al fracaso”.

En muchos sentidos, el miedo al fracaso es instintivo. Evitamos el riesgo de forma natural: los científicos lo llaman el sesgo de seguridad. Este mecanismo de defensa del cerebro y el cuerpo nos mantiene vivos y nos impide entrar o permanecer en situaciones peligrosas.

Con menos riesgos físicos en nuestro mundo moderno, nuestros cerebros tratan de protegernos de cosas como la vergüenza, el bochorno y el fracaso. Nuestra tolerancia al dolor y a la incomodidad, incluso al malestar emocional, es tan baja que la mayoría de nosotros prefiere eliminar todo riesgo a elegir una opción alternativa que produzca un resultado mayor en general. Pero ir a lo seguro es más arriesgado de lo que se piensa. Para prosperar en la compleja economía digital de hoy en día, no sólo tenemos que tolerar el fracaso, sino abrazarlo.