Mi cabeza piensa cosas que no quiero pensar

Por qué mi cerebro piensa cosas malas

Cuando tu mente divaga en cualquier dirección de lo que estás haciendo, es mucho menos probable que te sientas feliz. En un estudio de Harvard realizado hace unos años se utilizó una aplicación de iPhone especialmente diseñada para preguntar a las personas qué estaban haciendo en momentos aleatorios del día, si estaban pensando en esa tarea o no, y cómo de felices o infelices eran. El veredicto fue claro, y se convirtió en el título del artículo: “Una mente errante es una mente infeliz”.

Así que salir de nuestra cabeza y volver al presente es la clave. Cómo hacerlo ha sido objeto de debate de los psicólogos durante siglos, y de los filósofos durante más tiempo aún. He aquí métodos probados (y basados en la ciencia) para ayudarte a salir de tu cabeza y volver al presente.

Esto parece una forma de hacer exactamente lo contrario de salir de tu cabeza, pero no lo es. Entrar en contacto con tus cosas internas te permite procesarlas, lo que te permite seguir adelante con ellas. La realidad es que la mayoría de la gente, sobre todo dependiendo de su generación, creció con la idea de que es mejor ocultar los sentimientos que hablar de ellos. Por supuesto, ésta es una de las ideas más destructivas que puedes llevar contigo, porque significa que los pensamientos nunca se procesan, sólo dan vueltas en tu cabeza ad infinitum. Pero abordarlos hablando de ellos (con amigos o, mejor aún, con un psicólogo) es una forma de salir de ellos.

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¿Por qué tengo pensamientos con los que no estoy de acuerdo?

¿Cómo se pueden detener los pensamientos? Para detener los pensamientos no deseados, hay que centrarse en el pensamiento y luego aprender a decir “Stop” para ponerle fin. Al principio, gritarás “¡Para!” en voz alta. Luego aprenderás a decirlo en tu mente para poder utilizar esta técnica en cualquier lugar. A continuación te explicamos cómo empezar:

Esta nueva imagen o idea no es lo mismo que sustituir un pensamiento negativo por un pensamiento útil relacionado con él. Para obtener más información sobre este método, consulte el tema Detener los pensamientos negativos: Elegir una forma de pensar más saludable.

Un ejemplo de detención de pensamientos A continuación, un ejemplo de cómo podría funcionar la detención de pensamientos: Estás preocupado por una presentación que vas a hacer en el trabajo más tarde. Está preparado. Sabes que estás preparado. Pero no puedes dejar de preocuparte. Te imaginas cometiendo un error. Cuando empiezas a pensar que te tropiezas con las palabras, dices “Stop” en voz baja en tu mente. Te levantas y te mueves, o haces sonar tu banda elástica mientras dices “Stop”. A continuación, piensa en algo agradable para alejar su mente de ese pensamiento, como un viaje que esté planeando hacer o una película que haya visto recientemente y que le haya hecho reír.

Siento que mi mente me controla

Si eres como la mayoría de la gente, has tenido la experiencia de obsesionarte con algo estresante que ha ocurrido en tu día. Puede haber sido algo que alguien dijo y que le golpeó en las tripas, puede haber sido una situación en la que desearía tener la respuesta perfecta, o puede ser un problema que se repite en su mente una y otra vez sin una solución aceptable a la vista.

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Cuando estos pensamientos se vuelven más negativos y melancólicos, se conoce como rumiación. Este artículo explica qué es la rumiación y los efectos negativos que puede tener. También cubre algunas de las medidas que puedes tomar para evitar la rumiación.

La rumiación implica pensamientos repetitivos y excesivos que interfieren con otros tipos de pensamiento. Este tipo de pensamiento suele producirse en condiciones como el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno obsesivo-compulsivo, pero también es común que las personas sin un trastorno diagnosticable tengan este tipo de pensamiento de vez en cuando.

La rumiación también se centra en el sentimiento de impotencia que puede provocar la incapacidad de cambiar lo que ya ha sucedido. Es posible que no podamos recrear la situación en el futuro y responder con la réplica, la respuesta o la solución perfectas, y esto puede hacernos sentir impotentes y más estresados.

Siento que no tengo control sobre mi mente

Parece surgir de la nada: un pensamiento extraño e inquietante o una imagen perturbadora que aparece en tu mente. Puede ser algo violento o sexual, o un miedo recurrente a hacer algo inapropiado o vergonzoso. Sea cual sea el contenido, suele ser inquietante y puede provocar sentimientos de preocupación o vergüenza. Cuanto más intentas apartar el pensamiento de tu mente, más persiste.

Los pensamientos intrusivos suelen estar provocados por el estrés o la ansiedad. También pueden ser un problema a corto plazo provocado por factores biológicos, como los cambios hormonales. Por ejemplo, una mujer puede experimentar un aumento de los pensamientos intrusivos tras el nacimiento de un hijo.

A menudo, las personas se sienten demasiado avergonzadas para hablar de ello, dice el Dr. Williams. “Muchas veces, cuando los pacientes me lo plantean, pueden adelantarse con algo así como: ‘No estoy loca, pero me viene a la cabeza este pensamiento extraño'”, dice. “Pueden pensar en hacer daño a un miembro de la familia, por ejemplo, a un bebé. Cuando el pensamiento se produce, se horrorizan: ‘No puedo creer que se me haya ocurrido eso. No debería decírselo a nadie; podrían pensar que me pasa algo”.

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