Mi pareja me agobia

Sentirse abrumado por un tipo

Las investigaciones demuestran que tener amistades ambivalentes en tu vida -relaciones en las que las interacciones son a veces de apoyo y positivas y a veces hostiles o negativas- puede en realidad causar más estrés que las relaciones que son sistemáticamente negativas.

Esto se debe, en parte, a que nunca te relajas del todo cuando estás cerca de estas personas, pero tampoco mantienes la guardia totalmente alta, lo que te hace más vulnerable cuando hay conflicto. La experiencia es similar a la del estrés crónico, en la que tu cuerpo nunca se recupera del todo del estrés que experimentas antes de que se desencadene el siguiente factor estresante. Con el tiempo, pasa factura.

También se ha demostrado que el conflicto en las relaciones y el estrés tienen un claro impacto negativo en la salud, afectando a la presión arterial, contribuyendo a las enfermedades cardíacas y correlacionándose con otras afecciones. También puede afectar a tu bienestar emocional, dejándote agotado, abrumado y con menos confianza para manejar otras tensiones a las que te enfrentas en la vida.

Le conviene reevaluar sus relaciones, identificar las que le resultan gravosas y minimizar o incluso eliminar estas relaciones negativas en su vida. Los siguientes consejos pueden ayudarte a minimizar el estrés de las relaciones ambivalentes cuando lo necesites.

Me siento abrumado en mi matrimonio

Las relaciones pueden ser fantásticas y muchas personas ponen mucho trabajo y esfuerzo en encontrar a esa persona determinada. Sin embargo, una vez que estás en una -especialmente si has pasado mucho tiempo soltero- puede que te preocupe “perderte a ti mismo” y empezar a sentirte abrumado en tu relación. Aquí hay algunas cosas que debes considerar si esto te suena a ti.

Lee más  Ataques de ansiedad síntomas

Si te sientes abrumado en tu relación, un primer paso importante es analizar si esa asfixia está sirviendo para algo. ¿Pasar todo ese tiempo con la otra persona está facilitando que evites algo de ti mismo? La razón básica por la que nos involucramos en todo tipo de comportamientos negativos, desde las adicciones a las drogas hasta los atracones de Hulu, es para evitar ciertos sentimientos.

Quizá el sentimiento sea una profunda tristeza, quizá la vergüenza, quizá la soledad. Una de las partes más importantes de la terapia es buscar debajo de todos los pensamientos, comportamientos y actividades que realizamos para enmascarar esos sentimientos incómodos, aterradores o profundamente insatisfechos. Si te encuentras asfixiado en tu relación -incluso si eres tú quien la asfixia-, vale la pena analizar qué es lo que te impide examinar más a fondo el hecho de tener a esa persona contigo las 24 horas del día.

Mi relación me agota

Si hay un tema delicado en la historia de tu relación, nunca lo escondas bajo la alfombra. Esto genera resentimiento y el problema nunca se resuelve. Los temas de la relación no resueltos se convierten en la base de la ira, las frustraciones y las irritaciones durante toda la vida de la relación, por lo que es vital que se aborden incluso los temas más difíciles. Si no lo haces, “todo lo demás está muy bien” no importará cuando haya un malestar subyacente que no se haya abordado.

Mi novia solía retener el malestar durante días y a veces semanas. Me negaba el afecto, evitaba hablarme y apenas me miraba a los ojos cuando entraba por la puerta. Su reticencia a hablar de algo que le ocurría en su interior por algo que yo decía o hacía, me hacía sentir completamente apartado de la relación. Llegó a un punto en el que le dije que no quería una relación en absoluto si iba a ser “así” de ahora en adelante. Ella nunca se sintió cómoda compartiendo esos temas emocionalmente desafiantes conmigo, así que simplemente me dio largas.

Lee más  Frases sobre la mentira en la pareja

Abrumado por el afecto

Todos hemos estado en una situación en la que nuestras emociones toman el asiento del conductor y esa sensación de descontrol, de animal, de no poder dar un paso atrás en esos sentimientos. Aunque todos podemos atestiguar que tenemos reacciones emocionales cuando tratamos con nuestros seres queridos, hay una diferencia entre estar un poco molesto y frustrado por quién lavó los platos por última vez y sentirnos tan abrumados por nuestros sentimientos que instantáneamente entramos en modo de huida o lucha y no podemos ni siquiera pensar y mucho menos comunicarnos con claridad. Si esto último le resulta familiar, es probable que haya experimentado una inundación emocional.

Según Rose, es posible que experimentes un aumento del ritmo cardíaco, respiraciones cortas o superficiales, un nudo en el estómago, sensación de ansiedad, constricción de la garganta, opresión en el pecho, sudoración o dificultad para pensar con claridad. “Hay una relación recíproca entre el cerebro emocional y nuestro funcionamiento ejecutivo; nuestro cerebro emocional está situado en la parte central de nuestro cerebro, y cuando se activa, nuestra amígdala, o alarma emocional, se dispara, y literalmente apaga nuestra corteza prefrontal, que es nuestra parte más evolucionada de nuestro cerebro y donde residen nuestras herramientas de lógica, razón y racionalidad”, dice Rose.