Miedos de las personas

Fobias raras

Siempre me ha parecido tremendamente frustrante que nuestras mentes racionales no puedan convencernos de que la mayoría de nuestros miedos y ansiedades no son nada que temer. Muchos de mis clientes expresan la misma frustración. Como dijo el filósofo Michel de Montaigne: “Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca ocurrieron”. Lamentablemente, esto es cierto para muchos de nosotros, y ninguna cantidad de pensamiento positivo, afirmación o incluso transformación cognitiva tocará más que las capas más superficiales de la ansiedad.

Al principio de mi adolescencia, comencé a buscar respuestas a este problema. Comenzó con las preguntas que todos los buenos adolescentes se hacen: ¿Por qué estamos aquí? ¿Quién soy realmente? ¿Qué se puede hacer con el sufrimiento? De joven, esta indagación me llevó literalmente por todo el mundo, ya que conocí y tuve intercambios con un sumo sacerdote zoroastriano en Bombay, un maestro zen en Kioto, caminantes del fuego en Sri Lanka y faquires en Bali, así como con muchos de los líderes del movimiento de la “conciencia”. Una de mis principales conclusiones fue que la ansiedad es fundamental en la experiencia humana… y universalmente.

Miedo al miedo

Un miedo se convierte en fobia cuando tienes que cambiar tu estilo de vida para controlarlo. Una fobia es un miedo o temor extremo o irracional que despierta un objeto o una circunstancia concreta, hasta el punto de que restringe gravemente tu vida.

Pero no es necesario vivir con una fobia. Todas las fobias son tratables, dice el profesor Isaac Marks, del Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres. “No hay necesidad de que nadie siga sufriendo”, dice. “La gente puede superar las fobias”.

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“La gente pide ayuda cuando una fobia empieza a interferir en su vida: por ejemplo, puede verse obligada a dejar el trabajo porque no puede coger el transporte público, o a quedarse en casa para evitar conocer gente”, dice Marks.

Las fobias pueden ser específicas -como el miedo a las arañas, a las alturas o a los dentistas- o más generalizadas, como el temor a los espacios abiertos, el miedo a relacionarse con otras personas (fobia social) o incluso el temor a desarrollar una fobia (fobofobia).

“La agorafobia y la fobia social suelen ser mucho más incapacitantes que las fobias específicas, aunque en ocasiones alguien con una fobia específica se ve gravemente afectado por ella”, afirma el psicólogo Paul Salkovskis, del King’s College de Londres.

Miedo a las alturas

Estos miedos pueden ser debilitantes, impidiendo que las personas vivan plenamente o haciendo que creen una rutina centrada en evitar los desencadenantes: tolerar las sensaciones resultantes de los objetos o situaciones desencadenantes no es una opción, ya que se sabe que hacen que las personas se sientan como si estuvieran en una situación que pone en peligro su vida.

Algunas de las fobias más comunes de la humanidad son bien conocidas, como el miedo a las alturas o a la oscuridad. Otras, sin embargo, son menos esperadas, como el miedo a hablar con extraños debido a la ansiedad por lo que puedan pensar de ti. Para liberarse de estos miedos, hay que entenderlos: no basta con cambiar de canal o terminar la conversación.

Pero los miedos irracionales pueden hacer que nos alejemos de las alegrías de la vida, afectando a nuestra calidad de vida. Cuando el miedo alcanza este nivel, se eleva a fobia. En las fobias, la mente ha establecido lo que la psicología denomina “pensamientos automáticos”: cada vez que se produce la situación temida, el cerebro recibe automáticamente un mensaje (en la amígdala), y el cuerpo reacciona con sensaciones incómodas e intenta alejarse del “peligro”.Tome el control de su miedo con una terapia experta para la ansiedadComience con una evaluación gratuitaFuente: UnsplashLos 10 miedos más comunes de la humanidad

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Miedo a los agujeros

Desde el pánico moral a la inmigración y el control de armas hasta la ansiedad por el terrorismo y los desastres naturales, los estadounidenses viven en una cultura del miedo. Aunque el miedo se suele discutir en términos emocionales o poéticos -como lo opuesto a la valentía, o como un obstáculo que hay que superar-, tiene consecuencias muy reales en la vida cotidiana. El miedo persistente afecta negativamente a la capacidad de decisión de las personas y provoca ansiedad, depresión y mala salud física. Además, el miedo perjudica a las comunidades y a la sociedad al corroer la confianza social y el compromiso cívico. Sin embargo, los políticos suelen aprovechar los miedos para conseguir votos y las empresas comercializan habitualmente productos innecesarios que prometen protección contra daños imaginarios o exagerados.

Desde los devastadores incendios forestales hasta los huracanes mortales, casi una cuarta parte (21%) de los estadounidenses afirma que ellos o sus familias han tenido que huir de sus hogares debido a una catástrofe. Evacuar el hogar es una decisión desgarradora, pero salva vidas. Por desgracia, muchos estadounidenses deciden no evacuar, incluso cuando las autoridades exigen una evacuación obligatoria. Los resultados suelen ser trágicos.