Personas sin amigos psicología

Nadie quiere ser mi amigo

Puede que te hayas dado cuenta de que, de niño, te resultaba fácil hacer amigos. Pero, al llegar a la edad adulta, es posible que tu lista de amigos haya disminuido un poco (o mucho). Así que, no sólo puede que tengas menos amigos, sino que incluso puede que tengas dificultades para hacer nuevos amigos en esta etapa de tu vida.

La gente quiere caer bien, y la gente quiere (y necesita) amigos. Además, se siente bien gustar a otras personas. Pero, a veces, la vida se interpone y muchos se ven incapaces de hacer nuevos amigos o de mantener las amistades que ya tienen.

Entonces, si sientes que no tienes amigos, ¿qué puedes hacer? Este artículo describe por qué es posible que no tengas muchos amigos en este momento, los beneficios de tener una vida social, las formas de hacer nuevos amigos y cómo conservarlos una vez que has establecido una amistad.

Hay infinidad de razones por las que puedes no tener muchos (o ningún) amigo. Por supuesto, estas razones son únicas para cada persona. Pero veamos algunas de las razones más comunes por las que no tienes amigos:

Ventajas de no tener amigos

Estos amigos no son sólo personas con las que disfrutamos pasando el rato, sino que son aquellos en los que confiamos plenamente. Cuando somos niños, tendemos a tratarlos como miembros de nuestra familia, hasta el punto de que sus casas nos resultan tan familiares como la nuestra. Como adultos, sabemos que podemos llamarlos en cualquier momento para compartir los altibajos de nuestra vida cotidiana.

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“En la mejor amistad suele haber intimidad, una sensación de que la otra persona está ahí para ti, que te cubre la espalda”, dice Rebecca Graber, profesora de psicología de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido. “Se trata de un apoyo percibido más que de un apoyo real”.

¿Pero estamos programados para tener mejores amigos? Las investigaciones demuestran que hay fuertes beneficios evolutivos que explican por qué elegimos formar vínculos sociales tan estrechos con los demás. Sin embargo, la naturaleza exacta de esos vínculos puede variar considerablemente, y comprender esta diversidad puede ofrecer mucho consuelo y esperanza a quienes anhelan tener un mejor amigo y luchan por encontrarlo.Muchos niños (y adultos) forman amistades a través de intereses compartidos (Crédito: Getty Images) “Tradicionalmente hemos pensado en la amistad como algo cultural. Pero es más profunda y fundamental”, dice Lydia Denworth, autora del libro Friendship: The Evolution, Biology, and Extraordinary Power of Life’s Fundamental Bond. Al observar otras especies, como los babuinos y los delfines, vemos lo fundamental que es la amistad estrecha, dice Denworth. Esas amistades no son necesariamente exclusivas, en el sentido de elegir a un amigo por encima de todos los demás. Más bien, pueden consistir en vínculos forjados a lo largo del tiempo con cualquier número de individuos solidarios.

No tengo amigos

A cada alumno se le entregó una mochila llena de pesas que equivalían a un 20% de su peso corporal. Aunque los estudiantes podían tener la impresión de que iban a tener que subir la colina, los investigadores simplemente les pidieron que estimaran lo empinada que sería la subida.

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En particular, los estudiantes que se encontraban solos percibían la pendiente de la colina como más pronunciada y pensaban que sería más difícil de subir mientras llevaban la mochila con peso. Sin embargo, los estudiantes que estaban junto a un amigo pensaban que la colina era más fácil de subir y daban estimaciones más bajas de su inclinación. Curiosamente, cuanto más tiempo se conocían los dos amigos, menos empinada parecía la colina.

Otros estudios apoyan la idea de que el apoyo social nos ayuda a afrontar el estrés. Cuando se pidió a estudiantes universitarias que realizaran tareas matemáticas difíciles, su ritmo cardíaco aumentó. Pero cuando se les pedía que completaran los problemas matemáticos con una amiga en la habitación, sus ritmos cardíacos eran más bajos. Los científicos también saben que cuando los monos rhesus son trasladados a un nuevo entorno, el nivel de hormonas del estrés en su sangre aumenta. Pero cuando un mono es trasladado junto a su compañero preferido (los monos también forman amistades), las hormonas del estrés medidas en su sangre eran mucho más bajas. (Se han observado resultados similares con ratas y cobayas).

Literalmente no tengo amigos

Dar prioridad a la amistad se asocia con muchos beneficios para la salud y el bienestar. Sin embargo, hasta la fecha ha habido relativamente pocos estudios que hayan examinado los moderadores culturales del vínculo entre la amistad y los resultados importantes. En otras palabras, ¿dar prioridad a las amistades es más beneficioso en algunos contextos que en otros? En el presente estudio, examinamos cómo los factores a nivel de cultura y de país se asociaban con la importancia que la gente da a las amistades y los beneficios derivados de esta importancia. La muestra estaba compuesta por 323.200 participantes (M = 40,79 años, SD = 16,09 años) de 99 países de la Encuesta Mundial de Valores. Los análisis multinivel revelaron que las mujeres, las personas con mayores niveles de educación y las que viven en países con mayor igualdad económica y alto grado de indulgencia daban más valor a las amistades. Dar prioridad a las amistades en la vida se asoció con una mejor salud y bienestar, pero estas asociaciones dependían de muchos factores culturales. Los resultados se analizan en el contexto de las formas en que las amistades pueden enriquecer la salud y el bienestar en diferentes entornos.

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